A cada mujer embarazada, quiero pedir afectuosamente:

Cuida tu alegría, que nada te quite la alegría interior de la maternidad. Este niño merece tu alegría. No permitas que los miedos, las preocupaciones, los comentarios ajenos o los problemas apaguen esta felicidad de ser instrumento de Dios para traer una nueva vida al mundo.

El Papa Francisco

Te acuerdas de lo que hay que hacer o preparar, pero sin obsesiones, y alaba como María: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se alegra en Dios, mi Salvador, porque ha puesto los ojos en la humildad de su sierva. Lc 1, 46-48).

Vive, con sereno entusiasmo, en medio de tus incómodas y pide al Señor que guarde tu alegría para poder transmitirla a tu hijo.