Basta de músculos y obsesión por la gomina. Dejarse la panza cervecera vuelve a ser sexy. Y si no miralo a Leonardo Di Caprio en una imagen de cuerpo fofisano.
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Antes eran los metrosexuales, esos tipos que parecían modelos o visitadores medicos. Después vinieron los hipster, una relectura sexy del mundo nerd. Después llegaron los lubersexuales, esos muchachos con músculos tallados a mano.

Como casi siempre sucede, el modelo que sigue es una reacción al anterior. Por eso en Estados Unidos se habla de los “fofisanos”, hombres que se mantienen bien, pero no demasiado.

Tienen para ofrecer a la humanidad eso que los estetas llaman “cuerpo de papá” o de “hombre casado”. En ese contexto la panza cervecera es aceptada, porque la consigna es hacer ejercicio ocasional pero no privarse del buen comer y beber.

Leonardo Di Caprio es el símbolo de los fofisanos -tambien llamados “gordiflacos” en España- , sobre todo cuando se encuentra de vacaciones.

Su prominente barriga contrasta con la de su imagen de perfecto galán hollywoodiano.

Las malas lenguas dirán que Leonardo no necesita tener un abdomen musculado para estar rodeado de hermosas mujeres y sería verdad porque, ya se sabe, billetera mata galán (y aumenta la ingesta de calorías)

Es que los nuevos modelos fofisanos (Ben Afleck, antes de Batman, claro, o Jason Siegel) son un correlato de lo que las mujeres llaman “belleza real” o belleza al alcance de la mano.
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