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Diecinueve personas, esquís, trineos y cerca de 100 perros. El noruego Roald Amundsen no necesitó mucho más para dejar escrito su nombre en los libros de historia. Conocido como ‘el último de los Vikingos’, fue el líder de la primera expedición al Polo Sur y consiguió clavar su bandera en el punto más austral de la superficie terrestre. En memoria de aquellos héroes, hoy Google dedica su ‘doodle’ al 105º aniversario de una hazaña que se cumplió de rebote.

Roald Amundsen era un apasionado explorador. Quería ser el primero en conquistar una zona en la que no hubiera recuerdo de presencia humana. Soñaba con pisar el Polo Norte y se preparó a conciencia para ello. De hecho tenía el material, financiación y el equipo para subir a la cima del mundo, pero le frenó saber en 1909 que Frederick Cook y Robert Peary ya habían inaugurado esa tierra desconocida. Llegar el tercero no tenía ningún atractivo para Roald Amundsen, así que cambió sus planes en secreto y se propuso liderar la primera expedición al Polo Sur, el punto más lejano de la Tierra de donde él quería ir en un principio.

No iba a ser un camino de rosas. Supuso una carrera a contrarreloj contra el británico Robert Falcon Scott. Ambos querían inaugurar el Polo Sur, pero la preparación, experiencia del equipo y los perros de Amundsen fueron claves para conseguir el éxito. El explorador inglés pudo llegar al punto más austral, pero 35 días más tarde que ‘el último de los Vikingos’. Scott y sus compañeros fallecieron en el camino de regreso por culpa de las fuertes tormentas de nieve. Los cuerpos fueron encontrados dentro de sus tiendas de campaña unos meses más tarde.

El éxito de la primera expedición al Polo Sur estuvo en las decisiones de Roald Amundsen en los momentos más críticos. Era un experto en técnicas de supervivencia en condiciones extremas y sabía que en ocasiones unos sacrificios a tiempo se traducían en que el grupo siguiera con vida. Con esta idea en la cabeza fue sacrificando a los perros más débiles para dárselos de comer a los otros canes. Cuarenta de ellos perdieron la vida, pero dieron la energía necesaria al resto para cumplir el objetivo.

La aventura de Roald Amundsen y sus compañeros duró 99 días contando también el camino de vuelta. Recorrieron unos 3.000 kilómetros sobre esquís y trineos. Se enfrentaron a temperaturas de 23 grados bajo cero, pero pudieron hacer historia. El 14 de diciembre de 1911 plantaron su bandera en el Polo Sur. Lo celebraron con cuatro días de descanso y comiendo carne de foca antes de regresar a casa.

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