Educar desde la tranquilidad en familia

Llegar a ser padres no es una tarea fácil, nadie nos ha enseñado a educar desde la tranquilidad y el día a día no nos pone fácil la tarea, desde que suena el despertador hasta que nos volvemos a meter en la cama hemos realizado un sinfín de actividades: preparamos desayunos, vestimos a los pequeños, los llevamos al colegio, vamos a trabajar, los recogemos del colegio, ayudamos a hacer deberes, baños, cenas… a este ritmo, el cansancio se acumula y lo normal es que cada tarea nos cueste más, aumenta el desánimo, la desgana y el estrés.
Con todas las cosas que tenemos que hacer, las prisas, la sensación de falta de tiempo, ayudas, recursos, etc. es fácil que perdamos la paciencia, que nos irritemos, gritemos… y que nuestro cansancio y mal humor lo terminen pagando aquellos que menos lo merecen, es decir, nuestros hijos. Para poder estar en equilibrio y transmitirlo a los hijos es necesario que los padres estemos tranquilos y en calma.

¿Cómo conseguir estar tranquilos?

No debemos olvidar que somos el ejemplo de nuestros hijos y que aprenderán a enfrentarse a la vida según lo que vean en sus hogares. Como padres debemos empezar a tomar conciencia de lo realmente importante, a parar el frenético ritmo de la vida, apagar el piloto automático y disfrutar cada experiencia, es decir, a sentir más y pensar menos.

Cuando los papas y las mamas están tranquilos, la vida sabe a más, sentimos más, y por ende disfrutamos más de todo lo que la vida nos ofrece, haciendo que nuestras relaciones sean más intensas, más reales y más beneficiosas para todos.

Consejos para educar a nuestros hijos desde la tranquilidad

1. Organízate. No somos supermamás ni superpapás, asi que no podemos llegar a todas partes, y por tanto no es lógico que nos exijamos llegar a todas partes. Haz una lista con las tareas y prioriza.

2. Cuídate. Para poder estar en equilibrio es imprescindible cuidarse, cuida tu alimentación, descansa las horas necesarias, haz ejercicio y dedica tiempo a realizar actividades que te guste, con las que disfrutes. ¿si no me cuido, como voy a cuidar a los demás?

3. Pide ayuda. Es mejor pedir a alguien que nos ayude cuando vemos que no llegamos a todo que estar todo el día enfadado, gritando y de mala gana, toda esta energía negativa impregna nuestro hogar y a los que viven allí.

¿Cómo transmitir esa tranquilidad a mis hijos?
Igual que a los adultos nos gusta estar tranquilos, calmados y vivir las sensaciones que se desprenden de ese estado, a los más pequeños, también les gusta vivirlo. Del mismo modo que cuando estamos felices y contentos transmitimos esa energía positiva a los que nos rodean, cuando estamos enfadados, nerviosos o vamos con prisa, también transmitimos esas emociones a nuestros hijos.

Consejos para comenzar a transmitir tranquilidad a tus hijos

1. No metas prisa. Sin darnos cuenta nuestros mensajes hacia los niños son; ¡vamos!, ¡date prisa!, ¡corre! Les hacemos vivir en un sin parar, estresándolos, de aquí para allí todo el día. Regálale un tiempo de calma y tranquilidad.

2. Saborea cada instante. Pon toda tu atención en lo que estás haciendo, si por ejemplo estas contándoles un cuento a tus hijos, céntrate en el cuento, en las sensaciones, en la relación con tu hijo y deja a un lado lo que harás mañana o el problema que has tenido en el trabajo. Es vuestro momento de calma.

3. Disfruta. Disfruta de tus hijos, mira como ríen, como juegan, como se divierten, como aprenden y experimentan y apóyalos en ese camino.