Autismo: 80% de su origen es genético

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LA MAYOR CAUSA

Autismo: 80% de su origen es genético, según mayor estudio hasta la fecha

El nuevo estudio podría ayudar a reducir el interés público en las supuestas (pero no probadas) causas «ambientales», como las vacunas.

Autismo: 80% de su origen es genético

El mayor estudio de su tipo, en que participaron más de 2 millones de personas en cinco países, encuentra que los trastornos del espectro autista dependen en un 80 por ciento de genes heredados.

Eso significa que las causas ambientales son responsables de apenas un 20 por ciento del riesgo. Los hallazgos podrían abrir nuevas puertas en la investigación sobre las causas genéticas del autismo.

También podría ayudar a aliviar los temores de que el autismo es provocado por factores maternos, como el peso de la madre, el modo o el momento del parto, o la ingesta de nutrientes, por ejemplo. El nuevo estudio encontró que el rol de los factores maternos es «inexistente o mínimo».

En vez de esto, «los resultados del estudio actual ofrecen las evidencias más potentes que conozcamos hasta la fecha de que la mayor parte del riesgo de los trastornos del espectro autista proviene de factores genéticos», señaló un equipo dirigido por Sven Sandin, investigador en epidemiología del Instituto Karolinska, en Estocolmo, Suecia.

El nuevo estudio podría ayudar a reducir el interés público en las supuestas (pero no probadas) causas «ambientales» del autismo, como las vacunas. Unos datos fraudulentos que se desacreditaron hace mucho que vinculaban a las vacunas infantiles con el autismo todavía siguen siendo ampliamente citados por el movimiento «antivacunas».

«La contribución del ambiente al trastorno del espectro autista parece ser mucho más pequeña que la contribución de la genética», afirmó un equipo de expertos en un comentario editorial sobre el nuevo estudio, que se publicó en la edición del 17 de julio de la revista JAMA Psychiatry.

Pero los factores genéticos con frecuencia se ignoran, y en su lugar los factores ambientales «con frecuencia reciben una atención desproporcionada de parte del público y de los medios, incluso cuando (como en el caso de los temores sobre la vacuna) se desacreditan», escribieron en el editorial los doctores Amandeep Jutla, Hannah Reed y Jeremy Veenstra-VanderWeele, de la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York.

Según Sandin y sus colaboradores, el nuevo estudio es el más grande y más riguroso que se ha realizado hasta ahora sobre las causas del autismo. Los investigadores observaron los antecedentes médicos de más de 2 millones de niños nacidos en Dinamarca, Finlandia, Suecia, Israel y Australia Occidental entre 1998 y 2012. Todos fueron monitorizados hasta los 16 años. Del grupo, poco más de 22,000 al final desarrollaron un trastorno del espectro autista.

Basándose en los datos, alrededor del 80 por ciento de su riesgo de desarrollar la afección se debía a la genética, y el riesgo restante se vinculó con causas ambientales todavía por identificar. Apenas una cantidad insignificante del riesgo, de alrededor de un 1 por ciento, se debía a factores maternos, apuntaron los investigadores del estudio.

Anotaron que las nuevas cifras concuerdan más o menos con las de estudios anteriores y más pequeños sobre el tema, lo que respalda aún más su validez.

El Dr. Andrew Adesman es director de pediatría del desarrollo y conductual en el Centro Médico Pediátrico Cohen, en New Hyde Park, Nueva York. Al revisar los hallazgos, se mostró de acuerdo en que «ofrece unas evidencias más firmes de que el autismo se debe sobre todo a factores genéticos, no ambientales».

«Aunque con frecuencia lo que más preocupa a las familias son los factores ambientales del autismo, la realidad es que los factores genéticos tienen un rol mucho más importante en general», dijo Adesman en declaraciones citadas por el reportero especializado E.J. Mundell, en un artículo que publica HealthDay News.

El cientpifico enfatizó que los hallazgos no exculpan del todo a los factores ambientales potenciales que, a diferencia de la genética, se pueden cambiar.

«Los factores ambientales también tienen un rol, más pequeño, pero importante», añadió Adesman, de forma que «esto no significa que podamos ignorar del todo a los factores de riesgo ambientales y a su interacción con los factores de riesgo genéticos».

Y anotó que a pesar de los nuevos datos «todavía no podemos identificar una causa genética específica del autismo en muchos niños». Según Adesman, el próximo paso es que los investigadores «identifiquen más de las distintas diferencias o anomalías genéticas específicas que conducen al autismo en un niño o en una familia individuales».

 

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